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Escuelas de arte. ¿Modelos o estrategias?

1 septiembre 2011
Sección: Crítica, opinión y ensayo

Conversación con Guillermo Santamarina

La escena artística mexicana cambia constantemente y exige una formación educativa que responda a esta situación. El papel del docente dentro de una estructura educativa vertical resulta cada vez más insuficiente ante un contexto de diversidad en soportes artísticos y de fronteras disipadas entre disciplinas, por mencionar algunos aspectos. Ante los cambios de un contexto como el del arte en México, ¿cuáles son las estrategias y modelos de aprendizaje que deben seguir las escuelas de arte para no limitar su función a únicamente brindar conocimientos; sino que a su vez, fomenten la pluralidad de pensamientos y la diversidad en aproximaciones al hecho artístico?

Partiendo de esta inquietud y abordando de forma más amplia el papelde la educación en las escuelas de arte, Guillermo Santamarina, curador,artista y docente de La Esmeralda, comparte desde su experiencia una visión del tema abordando ciertos puntos críticos expuestos en el siguiente texto:

Vida = arte

Cada vez más y de manera mucho más aguda, los artistas mexicanos no tienen posibilidad de producir en su país si no salen del contexto nacional; aspecto que sucede desde hace veinte años. Es una realidad que en México los artistas son reconocidos primero internacionalmente y luego al interior; sea porque han sido invitados a residencias en el extranjeroo bien por las galerías que los llevan a ferias de arte en todo el mundo; en las cuales los curadores extranjeros se encuentran y solicitan su obra para muestras nunca presentadas en su lugar de origen. Estamos viviendo y dependiendo muchísimo de la legitimación desde fuera para poder operar en este país; y aquí otra vez que la labor del docente deba reflejarse en un acompañamiento necesario fuera de la escuela, traducido en experiencias originadas desde la escuela. La paradoja simultánea en la que se involucra un docente exige abordar situaciones que van desde latransmisión de una técnica hasta consejos para presentar un carpeta o proyecto.

En México el grueso de las escuelas de arte funciona con modelos pedagógicos de carácter muy Positivista; y me parece que esto ya no está funcionando. Es por esto que resulta tan complicado diseñar programas de estudios. Pero otra vez, paradójicamente los artistas necesitan conocer esta información académica de manera muy profunda para que a partir de ello puedan aplicarla. Es necesario conocer los cánones para después apropiárselos. Olvidar lo inmediato de la información recibidapara entrar así en un proceso mucho más pausado mediante el cual se definirá una identidad artística.

Si bien el artista decanta una identidad a lo largo de su carrera; en su periodo de formación la actividad del docente es la que conduce sus experiencias hacia resultados que se transformarán en conocimiento aplicado en su obra. Durante este periodo el docente no dirige ni controla la carrera de un artista, más bien brinda las posibilidades para que el proceso de pensamiento de un artista en formación se desarrolle en sus diferentes etapas; metodología de enseñanza que se contraponeal modelo de entregar resultados mediante tareas. En la actualidad el maestro que se queda en un conocimiento cerrado tiene muy pocas probabilidades de trascender en su enseñanza; porque estamos en un momento en el cual los artistas necesitan traspasar los límites de un conocimiento ortodoxo para poder enfrentar la fuerte competencia en el mercado.

Cuando un artista plástico toma clases con un especialista en otra disciplina como la arquitectura, la música o el teatro, se generan otras dinámicas de conocimiento que no todas las generaciones de artistas en formación logran resolver. En un promedio general, al añose pueden salvar alrededor de diez egresados cuya obra está lista para ingresar, de una manera muy competitiva, en la especulación de un mercado tan competitivo y volátil como lo es el mercado del arte.

En todo caso el traslado de una técnica a otra, de una tecnología a otra no es un problema para ellos; porque se hallan inmersos en un constante ejerciciode la transdisciplina.

Cuando en las escuelas de arte los parámetros para la enseñanza son tan abiertos, cualquier paradigma o modelo educativo resulta insostenibleincluso en las escuelas que han asumido esta complejidad en términos teóricos y técnicos a través de programas de estudio abiertos. Esta complejidad hace de la escuela de arte un lugar mucho más atractivo que pasa de un espacio académico a ser un objeto de estudio igual de atractivoa otras áreas desprendidas del fenómeno artístico (técnica artística,historia, crítica, teoría y comercialización de la producción artística, museología,etc.). Sin embargo, este encuentro de disciplinas específicas dentro del arte crea tal cantidad de información que olvida enseñar a los alumnos cómo ejercer estos conocimientos.

Curiosamente es entonces cuando al cuerpo docente y a la misma escuelales cuesta trabajo asimilar esta condición. A lo que se enfrenta un docente en estos tiempos es a dos condiciones: una, a resolver su método de enseñanza para con los alumnos y dos, resolver desde esta condición el formato de enseñanza planteado por la institución educativa a la que pertenece.

Por lo tanto la crisis a la que se enfrentan lasescuelas de arte está en la actividad docente; pues en ella sucede esta encrucijada. Más que una crisis de aprendizaje por parte de los alumnos hay una crisis en la labor docente desde los modelos escolares en sus parámetros de calificación y las dinámicas para formular sus programas. Los puntos clave a resolver en las instituciones educativas del arte deben concentrarse en un plan de actualización de largo alcance que ofrezca resultados no de manera inmediata con número de egresados; sino en el transcurso de varios años con identidades artísticas sólidas y consistentes en el mercado.

Simultaneidad e inmediatez en la educación artística

Hace diez años uno de mis maestros me señaló la enorme crisis en la que viven las escuelas de arte. En aquel entonces mencionó que lo único que se podía enseñar en la escuela era cómo ser artista después de pasar por ella; es decir enseñar como una actitud de vida.

La mejor escuela no es necesariamente la que tiene todo tipo de recursos (talleres, asignaturas, programas académicos y tecnología actualizada); sino aquella que puede aprovecharlos al máximo. Más que transmitir una técnica o una historia asumida como canon, la función que un maestro debe asumir es la de compartir su experiencia en la aplicación de estos conocimientos. Se debe transmitir la experiencia del hacer; de trabajar, de mantenerse consciente y alerta, con una definición constante de su relación con el arte en la vida diaria.

No me considero un profesor riguroso ni considero que mi trabajo esté ceñido a una disciplina académica; más bien la docencia ha sido una actividad recíproca en la cual se va descubriendo, conociendo, aprendiendo,experimentando a la par del “otro”. El maestro aprende del alumno y el alumno también tiene la capacidad de compartir sus investigaciones. En este sentido el proceso no es lineal ni tampoco vertical; es una circunstancia mucho más orgánica. Mi regreso a la docencia en la Esmeralda ha sido difícil tanto de un lado como del otro; las generaciones actuales son muy complejas y han sufrido de cerca lo que significa ser un profesional del arte en un contexto donde este trabajo está muy devaluado al tiempo que su perfil no requiere de una estructura de formación académica; sino más bien de otros elementos como las relaciones públicas u otros aspectos que no se adquieren en una escuela de arte. Estas son generaciones que viven de cerca la conquista de otros elementos para la expresión; tecnologías que han avanzado en una velocidad impresionante rebasando los conocimientos de generaciones anteriores y que vivimos como una turbulencia por lo menos desde hace 20 años. El resultado son conocimientos que han modificado por completo el panorama de la creación artística.

Obviamente para estas generaciones la expresión artística responde a sus inquietudes con los medios de una manera mucho más veloz; sin por ello corresponder a un discurso propio. Por otro lado también han sufrido una crisis en la asimilación de conocimientos artísticos correspondientes a una formación ortodoxa con tecnologías y técnicas de representación visual basadas en la experiencia plástica; una experiencia producto de un “oficio” cuyo conocimiento de los materiales y técnicas corresponde a parámetros cuya carga histórica termina por sistematizarlos en una técnica.

Hoy día la situación es mucho más compleja. Por ejemplo, mis estudios profesionales son en comunicación; sin embargo, todo ese conocimiento lo he asumido como elementos a considerar en mi ejercicio artístico ycuratorial. Mi formación como curador a través de las diferentes exposicionesen las que me he involucrado me ha permitido articular la obrade otros en discurso que sucede a través de una multidisciplinariedad que permite relacionarme con los fenómenos que están sucediendoactualmente en el arte. Hoy día es posible e incluso permitido cambiar de disciplinas y trabajar desde varios puntos. En la dinámica del curador como un comunicador que articula y genera proyectos de enlace e incluso de comercialización; se puede sumar el trabajo de la museología. Todo esto nos ubica en un momento donde las fronteras entre disciplinas están muy difusas al punto que los artistas en formación no tienen problemas de ir de un bando a otro cambiando la definición del ejercicio artístico. Es un modo de hacer que permite el desplazamiento entre técnicas y formatos antes organizados de una manera jerárquica.

Frente a este fenómeno de fronteras oblicuas las escuelas de arte se encuentran en una situación crítica y al mismo tiempo con un enorme potencial para reflexionar sobre sus formas de operar. Esta situación es sumamente tensa y complicada como para permitir una definición precisa de lo que debiera ser hoy el programa de estudios, la constitución académica y el conocimiento que un maestro debe y puede proyectar hacia estos artistas en potencia.

Como docente es muy difícil conciliar esta paradoja, porque en un grupo hay muchas diferencias y encontrar un discurso único que les permita resolver esto acaba siendo una labor dispersa aún en la intención de encontrar un objetivo común. Cada individuo está inmerso en un proceso muy disímil a otros incluso teniendo un origen común. El resultado termina siendo disperso y aun así, con una coherencia adquirida desde esta dispersión. Si antes hubo tendencias a unificar movimientos o elementos estéticos dentro de un grupo en específico o corriente; con el pasodel tiempo la simultaneidad e inmediatez tanto de información teórica como de técnica se ha perfilado la encrucijada que hace del aprendizaje artístico una actividad de doble naturaleza; pues el artista en formación recibe información para posteriormente deberá traducirse en una identidaddiscursiva. Justo aquí es donde la docencia puede resolver o dirigir esta situación.

Modelos y estrategias

La condición ideal para un docente no existe; y si acaso, lo ideal sea ejercer su labor con alumnos honestos y comprometidos con su trabajo. Quienes cumplen estas condiciones son los artistas que pueden destacar; porque el ejercicio del arte es una decisión de vida que da iniciouna vez que has salido de la escuela. Aunque una clase se imparte en dos horas, un modelo de trabajo sobrepasa este tiempo haciendo delaprendizaje en la escuela sólo una etapa dentro de un gran proceso que continúa fuera de ella.

Arte igual a vida es una postura que incorpora muchos procesos. A veces, éstos arrojan obras cuya vigencia es muy volátil y fácil de tirar cuando simplemente demuestran los conocimientos adquiridos en la escuela sin por ello asimilarlos en un ejercicio diario. Demostrar la capacidad de asimilar datos arroja obras muy débiles que, aunque necesarias en la formación de quienes están estudiando arte, son resultado inmediato de una información adquirida mediante estrategias sin por ello respaldarse en modelos de pensamiento. Las estrategias en el arte son muy rápidasen su vigencia pues resuelven condiciones inmediatas para demostrary alcanzar un objetivo desde una imagen efectiva que impacta (en elsentido de la comunicación efectiva ejercida, por ejemplo, en la publicidad). Este no es el lugar del arte; el lugar del arte es de modelos no de estrategias.

En el aprendizaje del arte reconocer modelos de pensamiento es un aspecto primordial a considerar; pues significa, tanto para maestro como para alumno, un constante estudio de si mismo. Los modelos son individuales;las estrategias, colectivas o comunes y completamente contextualizadas en el presente. Los modelos son a-históricos y de un impactono inmediato al contexto, lo que no significa que no tengan la capacidad de representarlo.

El reto es ejecutar un modelo educativo en el cual los estudiantes, además de aprender las estrategias inmediatas, desarrollen la capacidad de construir modelos que los cuestionen a si mismos y sistematicen su manerade hacer y vivir el arte en un proceso definido a partir de su relacióncon ese modelo. Es muy difícil distinguir los modelos de las estrategias pues es difícil decir cuando un proceso de aprendizaje está guiado por uno u otro. En la escuela se pueden detectar en los alumnos quienes se rigen por uno u otro; quien usa la estrategia inmediata y quién va desarrollando y construyendo su modelo propio de un modo más pausado. Y eso es lo que debe ser la escuela, un espacio que permita a los alumnos reconocer en su aprendizaje las bases que dan cimiento al modelo creativo con el que después trabajarán su obra. Pero los modelos no están predefinidos; son procesos personales que van decantándose hasta llegara un modelo propio. Es por esto que en las escuelas de arte sea tanimportante asimilar las estrategias implementadas por otros artistas alo largo de la historia; como igual de importante es que desde todo esteconocimiento se generen modelo únicos. Maestro y alumno se enfrascan así en un circuito de conocimiento que no impone estrategias sino exploray resuelve a través de modelos individuales.

La estrategia impone y demuestra; el modelo es un sistema dinámico que explora y comparte un conocimiento sistematizándolo de acuerdo aun interés de vida. Ambos tienen que ir a la par. Cuando un artista sólo seconcentra en la estrategia satisface una necesidad de impacto inmediato que con el tiempo se desgasta y al final solo demuestra la capacidad de asimilar información sin por ello confirmar un proceso de aprendizaje. Un modelo es aquel espíritu central que puede arrojar estrategias paracumplir objetivos a corto mediano y largo plazo. Como ejemplo se puedemencionar el modelo educativo de relación social generado por Ricardo Basbaun; el cual responde a una microhistoria particular y no a unplanteamiento institucional demostrando que los modelos no son universales y más bien son resultado de una microhistorias, micro políticaso micro contexto. Este establecimiento de lo micro a lo macro permite reconocer la importancia de la labor docente en su ejercicio y en su reflexión; para arriba la crítica de los modelos institucionales y para abajo en la aplicación de esos modelos en el formato de planes de estudio.

En el caso de La esmeralda puedo reconocer que esta escuela de arte se rige por estrategias; de ahí su crisis, porque mientras una escuela no genere modelos que resuelvan su diversidad, complejidad, contradicciones,paradojas y vulnerabilidades, ésta no será efectiva ni trascendente. Cuando una escuela o cualquier otra institución trabaja con estrategias, no puede proyectar o dar un estado de resultados real. Como docente la visión crítica va hacia arriba y hacia abajo; tanto es importante revisar la institución y actualizarla con modelos como importante es trabajar con los alumnos para que adquieran conciencia de la necesidad de generar modelos propios. Es tan complicada la situación de un docente que discutir el papel que juega esta actividad dentro del fenómeno del arteactual es fundamental. De no hacerlo jamás se podrá distinguir entre modelos y estrategias educativas.

Por/by Iván Sanchezblas

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